La importancia de la “intro”
Actualmente, la gran mayoría de las canciones tienen una introducción, comúnmente denominada “intro”; ésta conforma la sección inicial de la pieza musical. En las canciones con letra, la “intro” está compuesta, generalmente, por acordes únicamente instrumentales.
Colocamos nuestras sillas formando un gran círculo y Tomás se sentó al piano. “¿Sabéis lo que es la "intro" en una canción, verdad?”, a lo que todas asentimos con la cabeza mientras él comenzó a tocar la introducción de la canción “Hijo de la Luna” de Mecano. “¡Me encanta Mecano!”, le dije a Irene. “Hay canciones que no tienen introducción; pero lo cierto es que la inmensa mayoría de los temas tienen una "intro". La "intro" nos da una pista de lo que vamos a escuchar a continuación. Es más, gracias a la ella podemos saber cómo, con qué tono empieza la letra de una canción al reconocer la nota dominante”. Comenzó a tocar la "intro" de la mítica canción “Feliz en tu día”. “Cuando acabe la intro, entráis con la letra”. Tocó una introducción bastante larga, pero nos dejó clarísimo cuándo teníamos que entrar y cómo. A pesar de ello, muchas se adelantaron, otras comenzaron más tarde, otras se confundieron de tono. Irene se ofreció voluntaria para comenzar a entonar la canción ella sola. “Perfecto, ¿veis? Yo le he dado la nota dominante y ella ha sabido cuándo y en qué tono entrar. Muy bien”. Irene se sentó y entonces él nos aclaró: “en música es muy importante saber entonar; escuchar para identificar el momento… Reconocer la nota dominante de la introducción. Para el próximo día vais a escoger una canción que tenga introducción y vais a sacar la misma con algún instrumento”.
“Intros” con Piano
Como ya dije al comienzo de este trabajo, me encanta el piano; es uno de mis instrumentos favoritos junto con el violín. Llevaba bastantes años sin “tocar”, pero cuando me puse a hacer esta actividad me emocioné y no pude elegir sólo una canción.
Mi sueño, de momento frustrado, es aprender a tocar el piano. Es una de las pocas cosas que tengo claras en mi vida: sé que me moriré habiendo aprendido a tocar. O al menos haberlo intentado.
Llevo muchos años “trasteando” con mi teclado. Es bastante viejillo, el modelo PRS-78 de Yamaha, pero me basta y me sobra. Hecho en falta (como podrá verse en el video) alguna que otra escala más aguda; pero para mi poco nivel en la materia voy sobrada con él.
En un principio pensé sacar la introducción de la canción “Me cuesta tanto olvidarte” de Mecano; pero estaba redactando el trabajo escuchando a Los Secretos y cambié de parecer, eligiendo esta canción:
Tras media hora intentando sacar la melodía a oído y por ensayo-error, me costó otros tantísimos minutos grabar este video. Ni la imagen ni el sonido son de buena calidad, y me hubiese encantado deleitar con algo mejor elaborado: pero no sé tocar con las dos manos ni sé los acordes de nada, y aunque los sepa, me es imposible llevarlos a cabo. Espero que, al menos, guste la canción y se haga más o menos agradable.
A lo largo de la mañana me animé y decidí retomar la idea que rondaba en mi cabeza en un principio. Hace unos meses, mi hermano, al que le encanta la música y aprendió a tocar el piano a través de tutoriales de internet, me aconsejó que lo intentara, que había vídeos muy buenos, que sólo tenía que ir buscando. A la hora de sacar la introducción de la canción “Me cuesta tanto olvidarte”, encontré un tutorial. Para mi gusto va bastante rápido y, como ya he dicho, se me hace un mundo tocar con ambas manos; pero me pareció interesante:
Y buscando, buscando, el tema en piano, encontré este video que me encantó. Lo veo y me entran unas ganas tremendas de aprender a tocar ya:
Después de ver ambos vídeos la verdad es que me da un poco de vergüenza adjuntar mi video… Pero saqué parte de la intro (sin acordes) y la cosa quedó así:
Teclas de papel
Estábamos sentadas observándole cómo cogía un periódico. Comenzó ha abrirlo y a hacer como si lo estuviera leyendo. De repente, tiró una de las hojas al suelo; después otra y otra más. Durante su actuación no explicó absolutamente nada. Nosotras no hacíamos más que observarle con expectación: siempre nos sorprendía y eso ya lo sabíamos; por eso cada clase tenía emoción y un encanto diferente.
Tomás comenzó a andar por el espacio, mirándonos, mirando al techo, como si estuviera paseando observando los pájaros volar; cuando pisó una de las páginas… Reprodujo un Do sin abrir la boca. Hizo como si se sorprendiera y extrañara. Estuvo actuando mediante gestos y mímica unos cinco minutos, mientras nos descubría el sonido de cada tecla de papel: Do-Mi-Sol. Hizo varias combinaciones de sonidos, con distintas intensidades y distintos tempos. Seguro que no fui la única a la que se le vino la siguiente escena a la cabeza, cuando Tom Hanks comienza a tocar el piano gigante en la película Big:
Pidió que saliera alguna de nosotras. Escogió a una compañera y juntos comenzaron a andar por el espacio, él agarrado del brazo de ella. Entonces pisó la tecla correspondiente a Do; pero ésta no sonó. La pisó un par de veces más, haciendo gestos de disconformidad. Entonces miró a nuestra compañera con un gesto de “¿qué pasa?”, a lo que ella contestó “¡ah!, vale, vale”. Entonces Tomás volvió a pisar Do y ésta vez sí sonó: nuestra compañera había entendido el juego. Él no se quedó conforme con ese Do y volvió a pisar la “tecla”: “Do”, entonó la compañera a lo que él respondió con un gesto de negación con la cabeza seguido de su entonación: “do”. Volvió a mirar a mi compañera y ésta reaccionó cuando él pisó las demás teclas. Tras varias pisadas sacó a otra compañera con la que también jugó bastante rato: corriendo por encima de las teclas, saltando de una tecla a otra dejando una entre medias. En un momento dado, metió otra tecla más: “Re”. Siguió jugando con nosotras hasta que más o menos todas las que habían salido habían conseguido entonar a la perfección.
Reflexión
Esta fue una de las actividades que más me gustó luego trabajar en casa. Me gusta mucho intentar sacar melodías con el teclado, así que lo pasé bien.
En el aula me hubiese gustado que Tomás tocase más el piano. Creo que a todas nos dejó con la boca abierta cuando comenzó a tocar la introducción de “Hijo de la Luna”. Además por escuchar el piano, me hubiese gustado que hubiésemos cantado más, haber hecho más “intros”, porque me relaja y me “absorbe” cantar, y aprender a entonar bien las canciones es algo que me hubiese gustado trabajar en más sesiones con él.
Me parece muy interesante saber manejar un instrumento a la hora de trabajar la música con los más pequeños. Creo que ofrece muchas ventajas el hecho de que el profesor disponga de esa capacidad: da mucho juego tener una guitarra o un piano en el aula y, en vez de poner una y otra vez los mismos cd`s de música, deleitar a los niños tocando las canciones, siendo ellos los cantantes. Nada más. Fomentar el pensamiento de “la canción la estamos haciendo nosotros y el profe”. Punto.
Durante la sesión aprendimos la importancia de saber entonar y trabajar esa capacidad con nuestros niños para que no tengan problema, en un futuro, a la hora de estudiar música (de manera profesional o no). Creo que es importante desarrollar el oído de los niños: la capacidad de escucha sensible así como la capacidad de discriminación de sonidos; y estoy convencida de que eso pasa por haber escuchado mucha música desde bien pequeños (incluso antes de nacer). Y cuando digo mucha me refiero a variedad, además de cantidad: variedad de estilos, de autores, etc. Mi madre solía ponernos música de fondo cuando jugábamos con la arcilla pringándole toda la mesa del salón (pobrecilla). Animarles a que canten, a que interactúen con algún instrumento de juguete: despertar su interés, el interés intrínseco por la música en sí.
Educación Infantil
¿Con mis niños? ¡Uf! Con mis niños disfrutaré como una enana. Hace un par de años supe de la existencia de la Filosofía 3/18 de Lipman, para trabajar en Educación Infantil (aunque puede abordar la educación hasta los dieciocho años). En Cataluña llevan usando dicha filosofía desde el año 1987. Uno de sus pilares es educar a través del arte y todas sus manifestaciones. Personalmente, creo que es una forma muy inteligente de actuar: educar a nuestros niños fomentando y explotando todas las posibilidades del pensamiento divergente es una idea que me resulta muy atractiva a la hora de llevar a cabo mi trabajo y totalmente beneficiosa para las personitas que vamos a tener a nuestro cargo.
La idea es enseñar a pensar a través del arte y la filosofía, manteniéndose como gigantes la pintura, el cine y la música. Para conocer un poco más esta forma de entender la educación creo que resulta interesante visitar esta web:
El día que esté en mi aula con mis niños la música estará presente en casi todas nuestras actividades y momentos (pues también es necesario saber apreciar el silencio). Con los más pequeños se me ocurre, en las Escuelas Infantiles, acompañar cada rutina con un determinado tipo de música; de esta manera, los más pequeños aprenderían a interpretar ya la música y a asociar determinados momentos con algunas canciones. Mi sueño es montar una escuela infantil donde educar sea una tarea bien elaborada, muy delicada, cien por cien cuidada y mimada día a día; donde el arte en todas sus manifestaciones resulte el hilo conductor y mis niños y niñas desarrollen esa capacidad denominada pensamiento divergente.
Además de asociar canciones a determinados momentos y rutinas, podemos acercar determinados instrumentos a los niños, para que puedan manipularlos desde edades bien tempranas (he visto a niños de un año experimentar con instrumentos y asistir a talleres de música) y se familiaricen con los tipos de sonidos.
Ofrecerles canciones y temas más allá de los típicos infantiles: darles la oportunidad de conocer la historia de la música desde el año, momento en el que no son conscientes aún de las nociones temporales, pero sí son capaces de discriminar sonidos, estilos, etc. Más allá de las palabras, ahí estaré yo: no sólo hablando nos podemos comunicar. Y cantaremos con Mozart, Mecano, Manolo García, El Canto del Loco, Michael Jakcson. Joaquín Sabina, Luz Casal, George Michael, Sade, Lady Gaga, etc.; escuchando las multitud de historias que nos cuentan las canciones.
Me encantará construirles un pequeño piano hecho de alfombra que tocaremos en la asamblea, reproduciendo los sonidos de cada tecla con un pequeño xilófono de metal, de estos de colores incluso; para que poco a poco mis alumnos memoricen qué tecla corresponde a cada sonido y sean capaces de “hablar” a través del piano.
Eso es lo que haré con mis niños, “musiquear”.
